The Crown: la joya de Netflix

 Una de mis escenas favoritas de la segunda temporada...

Una de mis escenas favoritas de la segunda temporada...

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Aviso: puede contener spoilers sobre la segunda temporada de The Crown

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Por alguna razón, la monarquía británica causa fascinación. Quizá es la vida de glamour que proyectan y a la vez el misterio que rodea sus costumbres. Sea como sea, desde hace décadas sus vidas son el centro de atención, para bien y para mal.

Es por esto que The Crown, la serie de Netflix, ha tenido tan buena recepción: la gente comenzó a verla por esa curiosidad que la realeza despierta, pero se quedaron por las buenas actuaciones y la representación de acontecimientos que, de una u otra manera, marcaron hitos importantes de la historia del s XX.

La primera temporada de The Crown me encantó: soy una geek de la historia, de la moda retro y me encanta conocer siempre nuevas cosas, detalles que quizá son reales, quizá son fantasía o adaptación de algo que pudo haber sucedido, pero de lo que nadie excepto sus protagonistas puede tener certeza. La temporada de presentación de esta serie fue excelente al llevarnos desde el fallido reinado de Edward VIII hasta mediados de los años 50.

La segunda temporada abarcó menos años, pero quizá estuvo más acontecida a nivel histórico: sin lugar a duda, muchos cambios surgieron en el mundo entre mediados de los 50 y principios de los 60, entre ellos mayor aceptación del divorcio, introducción de las mujeres en el campo laboral y el surgimiento de nuevos paradigmas políticos, todos estos presentados en estos 10 episodios de The Crown.

 

Momentos clave

La segunda temporada de The Crown tuvo varios momentos clave, algunos de los cuales creo que seguiremos viendo cómo se desarrollan en las venideras temporadas.

Quizá uno de los más llamativos es la representación de la infancia del Príncipe Charles y las motivaciones de su padre, el Príncipe Philippe, para empeñarse en determinado tipo de educación. La distante relación entre la Reina y sus primeros hijos ya había sentado sus bases en la primera temporada, y en la segunda se consolida. Sin embargo, se incluyen sus dos últimos embarazos, relaciones que veremos cómo se desarrollan en las siguientes temporadas (spoiler de la vida real: son mucho más armoniosas y naturales que las llevadas con sus primeros hijos).

Los gobiernos de Eden y McMillan, ambos líderes conservadores que se sentían abrumados por la sombra de Winston Churchill fueron ilustrados sin margen de error. Son ejemplos perfectos de políticos que creen que están por encima de las normas y que las trasgreden, pensando que no tendrán que asumir las consecuencias. Ambos tuvieron responsabilidad por la Crisis del Canal de Suez, que no sólo consolidó a Nasser como líder de Egipto, sino que dejó a Inglaterra muy mal parada al intervenir militarmente y ser partícipe de la muerte de miles de personas, en tan sólo 9 días.

Otro capítulo que me encantó, por su resonancia con la actualidad, fue “Marionettes”. Es tan usual escuchar políticos o figuras públicas haciendo comentarios “tone deaf”, pero no es común verlos emprender acciones para remediar sus errores. En este caso, la Reina recibió fuertes críticas por un discurso en el que se refería con desdén a las vidas de las personas de la clase trabajadora, pero tomaron correctivos, que si bien no eran del agrado de la Casa Real, ayudaron a restaurar su imagen.

 

Pasado Nazi

“Vergangenheit” fue para mí, el mejor episodio. En este, queda expuesto el pasado Nazi de Edward VIII, tío de la Reina Elizabeth y quien originalmente debía ser rey, (no el padre de Elizabeth).

No sólo se presentan todos los nexos de David Windsor y su esposa, Wallis Simpson con el nazismo y Hitler personalmente, sino que se toca un tema más profundo: el perdón. Desde unos capítulos antes, se habían presentado estas escenas de la Reina orando antes de irse a la cama y al principio de ese episodio se introduce a Billy Graham, un televangelista norteamericano quien se encontraba de gira por Inglaterra por aquella época.

El Duque de Windsor le pregunta a su sobrina si no hay posibilidad de perdón en lo absoluto y se comprende totalmente la negativa a otorgarlo: fue pieza clave en la sugerencia de que, los continuos bombardeos a Londres, quebrantarían la moral del país y conducirían a la victoria del nazismo sobre los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Pero su conflicto como jefa de la Iglesia Anglicana y representante de Dios en la tierra, quien se supone que nos dice que debemos perdonar, sin condiciones, es comprensible. No haré spoiler del diálogo entre la Reina y Graham, solo basta decir que me conmovió hasta las lágrimas.

 

The Crown, tercera temporada

Todavía no se han producido mayores anuncios sobre la tercera temporada de la serie, pero si se sabe con certeza que el elenco en su totalidad, cambiará. La idea de los productores es hacer aproximadamente 8 temporadas en total, cambiando a los actores cada dos.

En la siguiente presentación de la serie debemos ver los convulsionados años 60 desde la óptica de la monarquía, algo que me emociona mucho. Los sesenta y setenta fueron años particularmente agitados para el mundo entero y buena parte de la revolución cultural y el despertar popular provino desde Inglaterra.