Eso que ahora hacen los bloggers

Eso que hacen los bloggers.jpg

Eso que ahora hacen los bloggers, escribir sobre lo que les pasa y hacerlo de forma que otros se identifiquen, es algo que ya veníamos haciendo unos cuantos para la radio.

Siempre he llevado conmigo una libreta y ahí apuntaba cuanta cosa rara pero a la vez cotidiana ocurría  en la calle.  A eso lo llamábamos “producción” y realmente era algo muy diferente a lo que tradicionalmente se llama producción radial.  Parecía improvisación pero en verdad era recoger información de la vida común y llevarla a un espacio radial. 

Y funcionó.  La gente se veía reflejada y participaba a través de los pocos medios disponibles antes del boom de las redes sociales: mensajes de texto (que costaban mucho dinero), emails que leíamos inmediatamente o llamadas telefónicas.   Hablábamos de temas tan reales, citadinos y corrientes que una vez encontramos nuestros comentarios citados en un periódico local como si hubieran entrevistado a alguien en la calle ¡qué descaro!

De lo extraordinario al desorden

Las cosas insólitas ocurrían en Puerto Ordaz como algo normal.  Se repetían tanto que perdían su particularidad hasta que alguien decía “¡oye! Esto está mal!” nos reíamos de eso, nos quejábamos, le echábamos la culpa al gobierno y ahí quedaba.  Pero algunas cosas daban rabia, rabia que nos íbamos tragando.

Un día a alguien se le ocurrió que podía estacionarse en la acera para ir a comprar.  Uno lo vio y dijo “¡Claro, es que no queda puesto donde estacionar!”, le pareció buena idea aunque los peatones tuvieran que pasar a través de la calle. Al siguiente se le ocurrió que podía estacionar en el jardín o frente al portón de un estacionamiento, o donde fuera, porque “va un momentico ahí” y al carajo los demás.

Y resulta que lo que estaba mal lo iba haciendo cada vez más gente y se convertía en normal.  Eso que en sociología llaman “desviación institucionalizada”, que quiere decir que la gente acepta la violación de la norma. 

¿Qué nos pasó?

Lo que antes servía de “producción para la radio” se convirtió en una vía de denuncias que poco a poco iba subiendo de tono, cargándonos de impotencia e indignación.  Dejamos de reírnos de eso, sonábamos pesados, cascarrabias.

Pero no se puede ser cascarrabias en “el país más chévere” porque “eso no vende”.  La audiencia quiere distraerse, olvidarse de los problemas, mirar para el otro lado.  También por salud propia, porque de nada vale quejarse cuando hay resignación.

Eso que hacen los bloggers 2.jpg

Así que antes de que nos amenazaran con no renovar la licencia de transmisión de la radio cogimos el camino de la autocensura.  Programas lights con noticias de salud, tecnología, ciencia, efemérides y música, mucha música.  Muy interesante, uno se enteraba de cosas curiosas pero dejamos de ser una herramienta para el cambio.  Hicimos lo que todo el mundo: dejar correr la arruga.

Por eso abandoné el barco, porque no lograba resignarme y antes de que se pusiera peor me fui de Venezuela buscando un lugar diferente, con más orden, más respeto.  No busco riquezas sino tranquilidad. 

El papel de los medios                                               

Los medios de comunicación tienen mucha culpa de lo que está pasando en Venezuela, porque –salvo raras excepciones- en los momentos más difíciles han optado por divertir, animar a la gente, pura gozadera, en vez de transmitir valores positivos, valores productivos y constructivos. 

No es de extrañar que la gente joven ya no se identifique con los medios tradicionales y encuentren en Internet personas que parecen más reales o más ideales, bloggers o youtubers más cercanos que el locutor de la radio.