¿Están desactualizados los profesionales universitarios en América Latina?

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Un tema recurrente en conversaciones con algunos compañeros de trabajo y aliados en el mundo del Marketing Digital, es la enorme brecha entre el diseño curricular de los profesionales que recién egresan de las universidades y los retos que enfrentan cuando comienzan a trabajar.

Desde que inicié mis estudios universitarios, en el año 2.000, escucho frases como esta: “lo que van a encontrar allá afuera es distinto a lo que están viendo aquí”.

Pero el acelerado avance en las tecnologías de Información y Comunicación hace que esas diferencias sean mucho más evidentes. Por ejemplo, conozco personas que hoy están aprendiendo programación con lenguajes obsoletos. Algo así como ver clases de matemáticas con un ábaco.

Los motivos son diversos, pero creo que un punto común es la forma cómo se elabora el programa de estudios. En ocasiones dicha tarea recae en profesionales que fueron muy exitosos en algún momento y ahora tienen años enclaustrados en la academia, e inclusive, desconectados de la realidad empresarial.

Lo más duro es que a pesar de los esfuerzos que se puedan hacer por actualizar al máximo un programa de estudios, la tecnología avanza con tal velocidad que para cuando culmine la discusión y se apruebe el nuevo diseño curricular, ya estará atrasado, otra vez.

Es un problema del que he hablado con colombianos, brasileros, argentinos, chilenos, venezolanos y mexicanos. Pareciera una patrón latinoamericano. No sé si ocurre igual en Estados Unidos, Canadá o Europa, pero acá es una realidad.

Surgen argumentos como “siempre ha sido así, en la facultad te dan herramientas básicas que luego potencias en el campo laboral”. Pero actualmente hasta las herramientas son casi obsoletas.

No sucede en la misma medida, las manifestaciones y exigencias son diferentes en cada país, pero pareciera que, en general, es un patrón.

Detrás del imperio del narcotráfico, la delincuencia, la corrupción, la miseria -y hasta la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos como una consecuencia- hay economías poco competitivas y un modelo de atraso que debe superarse.

El reto

Estando la mayoría de los países de la región en “vías de desarrollo” -eufemismo convenido para maquillar el subdesarrollo que nos azota- se requiere un esfuerzo gigantesco si aspiramos impulsar el crecimiento tecnológico y económico que nos permita dar un salto hacia adelante.

¿Lo vamos a lograr con profesionales preparados para las necesidades del pasado? Es poco probable.

Por eso, la energía que impulse la superación de la pobreza y del modelo populista en América Latina tiene que gestarse en nuestras universidades, con una nueva visión educativa más dinámica, orientada al desarrollo y no sólo a formar empleados que batallen por puestos en empresas y corporaciones.

Hay instituciones educativas con logros en esa materia, pero lejos estamos de un concepto compartido que apunte a vencer la brecha.

Detrás del imperio del narcotráfico, la delincuencia, la corrupción, la miseria -y hasta la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos como una consecuencia- hay economías poco competitivas y un modelo de atraso que debe superarse. El problema es estructural, pero tiene solución.

¿Podemos comenzar a formar profesionales y líderes para el futuro, con habilidades orientadas a la construcción de soluciones que impulsen y dinamicen nuestra estructura productiva?

¿Podemos tener ingenieros, abogados, contadores, psicólogos, periodistas, publicistas y hasta médicos formados con visión de excelencia y preparados para ser líderes de la innovación en cada una de sus áreas?

Es un reto.

TW: @luis_anselmi